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Titán del pasado
Jordi Bayarri
Aleta Ediciones,
52 paginas, color , 6.00 €.
A
éste cómic hay que reconocerle al menos un valor: la audacia. Porque, a estas
alturas, tratar de innovar en el campo de la ciencia ficción no es nada fácil,
y, a pesar de todo, la premisa de ésta historieta es, al menos, un concepto
interesante. Pero el desarrollo, al leerlo, da esa sensación de historia conocida,
ese "esto lo he visto antes" que oscurece cualquier mérito. Ni siquiera hay
premio por descubrir sus influencias, son demasiado obvias: un planeta oprimido
por una raza invasora superior tecnológicamente, un aire de rivalidad entre
grupos de esa raza opresora, una orden místico-guerrera desaparecida, a la
que pertenece la protagonista, que resulta ser la última de la orden y que
salva el día gracias a una misteriosa "fuerza". A esto le acompaña un desarrollo gráfico débil, que tampoco vamos
a llamar primerizo, pero en el que se echa en falta más experiencia. Pero
también hay que decir en su favor que el ritmo narrativo es muy correcto,
y que la lectura no se hace pesada en ningún momento; es más, resulta ser
bastante ágil. La pena es que Jordi cae en uno de los grandes peligros de la Ciencia
Ficción: intentar crear un trasfondo para la historia, intentar generar una
sensación de "profundidad", que la historia en cuestión no es más que un
episodio entre muchos. Y eso es algo que necesita mucho trabajo, mucha sutileza.
A mi juicio, sólo Tolkien ha logrado algo así, crear un mundo sólido detrás
de sus historias, y eso únicamente después de dedicarle el trabajo de toda
su vida. Otro error, de más peso por lo que tiene de recurso narrativo superfluo,
es presentar ese trasfondo usando unos flashbacks que ni siquiera representan
los recuerdos de algún personaje, y que alteran el curso de la narración
sin aportar a la historia nada que no se pueda deducir sin ellos. Por poner un ejemplo de un error narrativo del mismo estilo: cuando
los personajes de Star Wars hablan de las guerras clon en Una nueva esperanza
se está generando un "ambiente" que da cierta trascendencia a la historia;
pero cuando ese "fondo" se convierte en el hilo de las nuevas películas,
la magia se pierde. Resumiendo, estamos ante un cómic que no podemos de ningún modo catalogar
como imprescindible, pero que tiene suficientes virtudes como para no considerarlo
tampoco desechable. Y, sobre todo, es una muestra de un autor interesante,
que a poco que se aplique a corregir y suplir sus carencias tiene todo lo
que se necesita para ser uno de los grandes. |